

Los Miró son una
familia de campesinos que de golpe pasaron a ser restauradores.
Así de claro y sencillo.
El padre, que es un auténtico patriarca y el hijo, trabajan
la
tierra y engordan el ganado. La madre, la tía y la hija, que
son
la terna perfecta, hacen cada día, a la hora de comer y de
cenar, el gran milagro de la cocina.
Lola, la cocinera por excelencia de la casa, ha dejado el camino
abierto a Florita, que es su sobrina y le ha traspasado todos los
poderes y, lo que es mas importante, todos los secretos culinarios mas
íntimos. Y, claro, el comentario de aprobación
circula de
boca en boca y de oreja en oreja por los dos Pallars, el
Jussá y
el Sobirá: "Si queréis comer como un
capitán
general acercaros a Casa Lola de Talarn". Para hacer honor a la verdad
he de confesar que yo he visto muchos buenos manteles y en
más de una ocasión algún personaje de
cabellos
blancos, bigote denso y panza bien redonda, vestido de caqui, cargado
de insignias, estrellas, medallas y gorra de plato devorando a golpe de
sable algún inocente palomo. Pero dejémonos de
anécdotas y de cuentos y vayamos al grano; que este es mi
deber.
Unos espárragos adornados de un verde casi
cinematográfico como hay pocos. Unos cangrejos de
río de
la mejor especie guisados con un sofrito muy paciente que nada
más probarlo se te hace la boca agua. Un jabalí,
cazado
por los hombres de la casa, adobado con ajos y hecho a la agridulce que
bien podría ser plato diario de los mas sibaritas y
exigentes.
Un revoltillo de ajos tiernos con gambas frescas que es bocato di
cardinale. Amén de los embutidos - benditos embutidos! - de
la
casa, con aquella girella inolvidable y que no tiene rival,
además de un gran surtido de quesos del país -
llenguat,
topí, de oveja y de cabra de Puigcerver- Ah! y para postres
un
afrodisíaco helado de menta de efectos inmediatos. Todo
esto, en
éste agradable desorden, es lo que he comido en esta santa
casa
un viernes cualquiera a la hora de comer.
He de decir, también, que tienen una bodega muy bien
provista.
El vino de la casa es un vino de la conca de Orcau
particularísimo que cae al paladar de manera muy sana.
Además el precio, tanto de la comida como de la bebida, es
razonable y asequible a casi todos los bolsillos.
La charla de después del ágape sale sola,
sobretodo sale
con acento pallarés adornando aquellos delicados licores que
ineludiblemente acompañan siempre el café.
Tienen unas pocas habitaciones que si las reservas puedes pasar la
noche allí.
Me gustaría cerrar el comentario tal y como lo he empezado.
Florita, la nueva y flamante Lola, lo quiere así. Los
Miró son una familia de campesinos que de golpe se pusieron
y
luego decidieron a abrir el comedor de Talarn. ¡Gracias! Os
lo
digo sinceramente.
No cierra ningún día de la semana, ni hace
vacaciones.
Se aceptan todas las tarjetas habituales.

Una delicia para el paladar.
Sin par, deléitate con lo mejor de las maravillas culinarias de Florita.

Romería a la ermita de San Sebastián.
Domingo (calderada popular).
Martes (entierro de la sardina).
Procesión de Viernes Santo.
Fiesta Mayor.

Disponemos de soleados apartamentos y habitaciones con vistas al Pallars Jussá.
Todas nuestras especialidades están elaboradas con productos autóctonos.